Cuéntenos cómo trabajan hoy y le decimos con franqueza si AUTIN le sirve o no. Si no le sirve, se lo decimos.
No necesariamente. AUTIN se monta sobre la forma en que su firma ya trabaja. En el levantamiento revisamos qué tiene hoy y qué conviene conservar.
La operación que rodea un expediente —vigilar actuaciones, actualizar el caso, controlar plazos, preparar documentos, informarle al cliente— es la misma en civil, laboral, familia, administrativo o societario. Lo que cambia es la configuración, y esa se hace para su firma.
Los documentos se procesan para su firma y para nada más. Cada cifra queda trazada a su fuente, de modo que si un cliente o un juez pregunta de dónde salió un dato, hay respuesta.
Depende del alcance que definamos en el levantamiento. Se lo decimos con fechas antes de que firme nada, y el pago va atado a hitos cumplidos.
Se lo decimos nosotros primero. Preferimos no vender un proyecto que no vaya a funcionar en su firma: cuesta más caro para los dos.